Pienso mucho en medios de comunicación

Pienso en cómo, en una sociedad mediada, los medios van construyendo realidad a cada paso.

Intenté construir realidad usando medios; algunas veces me salió bien.

A esta altura, los medios funcionan como un disparador para pensar otras cosas que, en principio me divierten y me parecen lindas, pero que además están apoyadas en una visión crítica del mundo. Me refiero puntualmente a: las tecnologías mal llamadas obsoletas, los métodos de producción domésticos (do it yourself/hágalo usted mismo), los problemas técnicos que pueden generarse al producir de manera doméstica y la atención puesta en lo experimental y en lo procesual más que en una obra terminada.

Intenté transmitir radio FM en un monte de mires que está al oeste de la laguna Pudú Pudú (40º21’57.7″S 71º28’29.6″O)  Por el relieve de la zona y por las distancias que la separan de las urbes, no se escucha ninguna radio de FM y sólo una de AM. La propuesta fue transmitir la única radio de FM escuchable en ese lugar.

Los aparatos que armé para la ocasión estuvieron bastante lejos de funcionar. Fueron diseñados y construidos de un modo casero, atendiendo más a las necesidades reales que a las ofertas del mercado, priorizando la experimentación y el proceso de aprendizaje y de elaboración que el resultado final.

Pero los métodos caseros varían según las casas donde se desarrollen, y como todos las casas son diferentes, también los métodos varían. La casa donde trabajé no era la casa de un técnico en antenas ni de un radioaficionado, en la que yo podría llegar a encontrar herramientas técnicas y teóricas para hacer un buen trabajo. Era, por suerte, una casa de artistas (MANTA), coordinada por Caro y Suyai, y en la que me tocó convivir con Baró Cutró y con Martín Quiroga. Las herramientas a las que accedí fueron conceptuales, relacionales y estética, por lo tanto no me interesó tanto el funcionamiento de la antena sino  las ideas y relaciones que podían generarse en torno a ellas.

Obtuve una antena casera que funcionó más como hecho artístico que como antena. Los cuestionamientos sobre la eficiencia y sobre el error se hacen, entonces, inevitables. El error como una diferencia entre el resultado real obtenido de una acción y los resultados que se habían previsto antes de llevar a cabo la acción. La eficiencia, por el contrario, como la capacidad de disponer de alguien o de algo para conseguir un efecto determinado.

¿Hasta qué punto tiene sentido hablar de error y de eficiencia en el arte? ¿Hasta qué punto tiene sentido hablar de error cuando el objetivo es la experimentación? Lo experimental no permite falla real. La única falla posible desde lo experimental es la falta de experiencia.

Bio

Nací en Pergamino, provincia de Buenos Aires, pero vivo en Rosario hace algunos años. Estudié artes en la UNR y paralelamente fui acompañando esa formación con talleres, clínicas y seminarios (Mariela Yeregui, Leo Nuñez, Juan Carlos Romero, Clemente Padín, Fernando Davis, Hugo Masoero). Ahora mismo estoy  haciendo clínica con Sol Pipkin.

Como muchas de las propuestas que llevé a cabo implicaron conocimientos técnicos específicos, tuve que formarme en otras áreas más duras como electrónica, radiofrecuencia, y programación.  Para esas áreas usé muchos tutoriales de YouTube, porque me  resultaron más amigables que hacer un curso en una escuela técnica.

Más allá de eso, no hago ninguna apología de las tecnologías. Creo en la presencia de la tecnología en todas las cosas que hace el hombre (empezando, por ejemplo, por atarse los cordones) sin necesidad de que haya leds o sensores infrarrojos.

fedegloriani.wix.com/fede-gloriani