proyecto: INVESTIGACIÓN CON OBJETOS SONOROS

MI PROPUESTA PARA LA RESIDENCIA MANTA FUE PODER VIVENCIAR UN NUEVO ESPACIO DE REFLEXIÓN Y EXPERIMENTACIÓN PARA EL ENRIQUECIMIENTO DE MI PRODUCCIÓN.
Me interesa pensar en NUEVOS MODOS DE HABITAR ESPACIOS, OBJETOS Y PERSONAS.ACTUALMENTE ESTOY TRABAJANDO EN UNA SERIE DE OBJETOS SONOROS QUE HE DESARROLLADO A PARTIR DE LA INTERVENCIÓN DE TAZAS TÉ Y TETERAS, CREÁNDOLES UN ARTILUGIO -CON ELEMENTOS PROPIOS DE LOS INSTRUMENTOS MUSICALES- PARA EXPANDIR SU PROPIA SONORIDAD.

San Martín de los Andes y la residencia MANTA me posibilitaron reconectarme de una manera más directa e íntima con la naturaleza y con el silencio. El ritmo y la paz del lugar se impregnaron en mí.

Pude experimentar con los objetos sonoros llevándolos a diferentes paisajes: montañas, playas, bosques, aguas azuladas, césped y flores. Jugamos con los objetos, los tocamos, e improvisamos con sus sonidos microtonales.

También tuve la posibilidad de visitar el taller de un luthier de la ciudad, Hernán Boan, quien me mostró su trabajo y hablamos de las maderas de la zona. Conocí nuevas variedades y texturas. Pude experimentar con roble pellín, algo de raulí y pino. Trabajé en la tranquilidad del taller con ganas de percibir aquellas nuevas maderas que acaba de conocer. Me relacioné con ellas, con sus durezas, con sus nudos, con sus colores y matices.

Disfruté mucho al poder coordinar un encuentro poético experimental en un ambiente cálido e intimista, que logramos construir entre todos. “Pieza para objetos: instrucciones de uso” tuvo como punto de partida la lectura de una selección de poemas de Yoko Ono para inaugurar nuevos modos de pensar y habitar los objetos. La mesa del taller preparada con tazas y budines, se vio poblada por objetos -que cada uno seleccionó previamente y llevó al encuentro- colmados de recuerdos y sentimientos. La concentración y el silencio se veían interrumpidos por los pequeños sorbos de té y por la lectura emergente de cada construcción poética. Así, en el intercambio de ideas y percepciones, logramos develar y compartir la potencialidad que cada objeto lleva en su interior.

Una de los aspectos más valiosos de la residencia fue conocer a muchas personas muy generosas. Me nutrí inmensamente de mis compañeros; de sus procesos, de sus modos de ser y habitar. Logramos un equilibrio intrínseco.

La residencia MANTA formalmente duró 12 días, pero durará mucho más en mí. Estando de vuelta en casa, en Rosario, siguen decantando vivencias, pensamientos y emociones allá vividas.
Me dejé atravesar por todas las personas que conocí, llenos de energía y amor. 

Expandí mi sensibilidad.
Compartí.
Disfruté.
Proyecté mis ideas.
Sentí cómo la montaña me abrazaba.
Resoné en mi interior

Bio

Romina Casile (1992,  Rosario, Santa Fe)
Me conmueven y me incentivan aquellos espacios de intercambio de experiencias, sensibilidades y saberes, donde los vínculos con las personas se tornan transformadores.
Desde muy pequeña formé parte de diversos talleres de arte y de un poco más grande, comencé a participar también de clínicas de obra y de muestras colectivas.  Actualmente estoy finalizando la Licenciatura en Bellas Artes en la Universidad Nacional de Rosario.
Mi producción, en este momento, busca ahondar en los vínculos de intimidad que desarrollamos con los objetos y acciones cotidianas, explorar diferentes modos de pensar y habitarlos, develar su potencial poético.
www.cargocollective.com/rominacasile